El "Cierra Nunca": ¡Aquí sí se atiende las 24 Horas!

Por:

Jennifer Fuentes
16/03/2008
El kiosco "Cierra Nunca" es emblemático en la ciudad de Arica; en él podemos encontrar alimentos, cigarros, bebidas, alfileres, hilo y hasta preservativos. Sepan más aquí acerca de este morrocotudo local. Por Jennifer Fuentes

Si a media noche se da cuenta de que no tiene la cinta de pelo que necesita para el desfile de mañana de su hija, si de vuelta del carrete el hambre es feroz y no hay nada abierto, si surgió una conquista y se acabó la reserva de preservativos, no se preocupe; para todo hay solución. En avenida Máximo Lira, frente a la oficina de informaciones del Sernatur y del mismísimo color verde de ésta, se encuentra el kiosco “Cierra Nunca”, el que, como su apodo lo indica, no solo está abierto las 24 horas del día los 365 días del año, sino que además tiene un poco de todo.
Realmente el “Cierra Nunca” no se llama así, explica Elena Arancibia, hija de la dueña del local, la señora Luisa Olivares, quien me cuenta que “el verdadero nombre del negocio es “Los Gauchos”, ese es nuestro secreto, nuestra verdadera identidad”.
El kiosco funciona desde septiembre de 1992 y, para serles honesta, nunca había hecho una entrevista con tantas interrupciones (unas 6) porque el movimiento del negocio (incluso un sábado a las 10:30 hrs.) es realmente tre-men-do.
Las vueltas de la vida...

Elena, entre venta de gaseosas, chaparritas y empanadas, me cuenta que la idea nunca fue tener un local que se caracterizara por estar abierto siempre (y cuando digo siempre, es siempre; solo para el paro de Arica se le puso un lienzo negro alrededor al kiosco, pero adentro sí había alguien atendiendo).
La familia Arancibia Olivares volvió desde el sur de Argentina el año 1991, donde habían vivido desde 1976 y, como todo el mundo, tenían la necesidad de tener una fuente laboral. Elena cuenta que ésta era la ciudad predilecta de sus padres y donde habían vivido entre el 70 y el 76, por lo que se propusieron establecerse acá a toda costa y, tras vender todo lo que tenían en Argentina, se arriesgaron es esta esquina “que en aquellos tiempos aún no tenía el movimiento de hoy, todavía no se remodelaban las plazas, lo que es el Sernatur era la casa de la Directora de Aduanas, no había baños públicos y el movimiento era poco...”
Con “todos los huevos en una canasta” al padre de Elena se le acabó el dinero para seguir construyendo el kiosco y una noche, dado que la pequeña construcción estaba aún abierta, un indigente la ocupó para dormir. Ante eso hubo que comenzar a cuidar el negocio de noche, el cual aún no estaba en funcionamiento como tal, pero era todo lo que tenía esta familia...
Así, cada noche el padre de Elena iba a cuidar el kiosco y, en el mismo trascurso de tiempo, emperezaron a salir todos los permisos para el funcionamiento del local comercial. Esta “hija chocha” me cuenta que una noche a su padre se le ocurrió llevar un termo de café y tres tacitas para aprovechar su estada en el local e ir más allá del puro rol de cuidador. Elena agrega que: “con lo que ganó, vendió más café la noche siguiente, pronto se compraron calugas Kegol, que para nosotros son un recuerdo familiar, y poco a poco una jaba de bebidas y más cosas de a poquito”.
Cierra Nunca versión 2008
Hoy el local está a cargo de madre e hija y, por las noches, son varones los encargados de atender.
Después de la cuarta o quinta interrupción de los hambrientos clientes, pregunto por el rebautizo de “Los Gauchos” y me entero de que ni ellas saben quién le puso “Cierra Nunca”, pero que una vez escucharon una conversación de unos jóvenes por el teléfono público que hay en el kiosco, quienes lo mencionaron como punto de encuentro llamándole el "Cierra Nunca".
En la noche los clientes son sumamente variados, hay de todo; choferes de colectivos que se juntan a jugar dominó, adultos que van a comprar cigarros, jóvenes antes del carrete y después de él y cómo no, si acá usted puede encontrar hilo, cinta adhesiva, alfileres de gancho, elásticos para el pelo, preservativos y, por supuesto, alimentos y bebidas.
Elena también me cuenta que hay clientes frecuentes y los proveedores de dulces y empanadas, también son los mismos desde el inicio del negocio y que les ha tocado conocer a todos los gobernadores e incluso algunos de ellos, como Luis Cornejo, iban directamente a comprar al kiosco.
A la hora de saber de anécdotas, la cosa no está muy nutrida en cuanto a sonrisas, sino más bien de accidentes, choques, suicidios, carreras de autos y chicas demasiado borrachas..
Bueno, así que ya saben; en emergencias, escolares, alimenticias, nicotinosas o de amor ¡El Cierra Nunca es el mejor!