Cuidado de la salud mental: SaludableMente o ConcretaMente

Por:

Mariela Cortés Soto
21/05/2020

Con el anuncio del presidente sobre estrategias para el abordaje de la salud mental en pandemia, se abre una discusión de acuerdo a cuál será la estrategia y los posibles alcances.

Con la crisis actual relativa al COVID-19, se han evidenciado las falencias del modelo económico chileno. El neoliberalismo y la protección a lo empresarial por sobre el bienestar de las personas; a la producción por sobre la calidad de vida, ha demostrado el vacío económico con el que viven miles de familias en nuestro país, terminando el mes a punta de créditos – los que tienen más suerte – y otros viviendo el día en trabajos informales.  Dichas dificultades están teniendo un impacto importante en la salud mental de las personas.

En esta misma línea, la Organización de las Naciones Unidas publicó un importante informe sobre el impacto en la salud mental en momentos de pandemia, haciendo especial énfasis en atender las necesidades de apoyo en salud mental a aquellas que se encuentren en una mayor vulnerabilidad psicosocial. En nuestro país, una de cada 4 personas declara padecer algún tipo de enfermedad mental. Esto sin considerar que hay muchas afecciones que no se encuentran tipificadas en FONASA, por lo que el acceso a salud mental sería aún más complejo. Además, Chile es el segundo país de la OCDE que ha tenido un mayor aumento de suicidios en los últimos 15 años. Estos datos evidencian una crisis silenciosa que, según el análisis de expertos, terminará estallando durante la pandemia.

Es por esto que todos los años, los trabajadores del sector público de salud se movilizan exigiendo aumento del presupuesto en salud, situación que era evidente sin pandemia y que ahora se muestra en una de sus formas más dramáticas.

Actualmente, sólo el 2% del presupuesto es destinado a salud mental, una cifra muy por debajo de lo propuesto por el Plan Nacional de Salud Mental del año 2000, donde se consigna un 5% como porcentaje inicial, hasta llegar al 8% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. No obstante, las demandas no son tomadas en cuenta. Así, en marzo de este año, un grupo de académicos de la Universidad de Chile elaboró un documento de recomendaciones para la Mesa Social COVID-19. Dicho documento se centró en el abordaje de la salud mental poblacional en tiempos de pandemia, mencionando que el cuidado de la salud mental es el mecanismo esencial para poder afrontar la crisis mundial.

En la última cadena nacional encabezada por Piñera el pasado 17/05/2020, se anunció un plan de salud mental en esta contingencia llamado “SaludableMente”, el cual apunta a fortalecer la oferta pública y privada de salud mental. Un intento de poder atender el aumento de la violencia intrafamiliar; a grupos vulnerables; personas mayores; niños, niñas y adolescentes; y por último el personal de salud, sobre quienes se proyecta que el 20% presenten cuadros de stress post traumático. Sin embargo, dicho plan no viene con el anuncio de aumento presupuestario para que el personal de salud mental pueda implementar dicho plan (del cual no ha llegado ningún lineamiento de trabajo hasta ahora).

Si bien, es valorable haber atendido las sugerencias que se vienen realizando desde el inicio de la pandemia, un anuncio sin estrategia o lineamiento específico, sin plazos ni presupuesto, es más bien una política pública que dura el tiempo que dura su discurso en cadena nacional. Es otra forma de decir que se entregarán cajas de alimento sin una previa organización. Y ya sabemos qué pasó con ese anuncio.

No tomar en cuenta el bienestar emocional de las personas en las acciones del gobierno, tendrá costos sociales y económicos a largo plazo para todos y todas, por lo que debe ser tratada como elemento central en las estrategias de afrontamiento al COVID-19. Las consecuencias en la salud mental tendrán un gran impacto económico y no al revés, por lo que la de protección a la salud mental deben tener una inyección de recursos concretos y acorde a lo que se necesita y no sólo un anuncio sin sustento. Porque hasta ahora, el trabajo en salud mental se ha sostenido gracias al compromiso de los y las trabajadoras, pero eso es tema para otra conversación.